Nuevos rumbos

Cuando comencé a pintar intenté hacerlo en varios estilos, y cuando encontré el que más me acomodó ahí me quedé y lo he ido desarrollando a través del tiempo, miro mis cuadros de hace 2 años atrás y me sorprendo con todo lo que he avanzado, perfeccionándome paso a paso.

Pero también siento que me quedé encasillada en un estilo, y es mi zona de confort, donde me sale todo más fácil, y me voy a la segura. Cuando me piden un cuadro personalizado ya no siento el temor que sentía al comienzo de si podré resolver bien la obra que me piden, siento que ya tengo "la receta" y mi estilo está bien definido.

Y es por esto mismo que me quise probar a mi misma al hacer un primer paisaje para mi casa, es la oportunidad ideal de probar un estilo diferente, así que me puse manos a la obra luego de pensarlo bien, esconder el lápiz negro mi fiel aliado del estilo naif, y tratar de soltar toda esa emoción que me produce el paisaje de mi hogar.

Amo el lugar donde vivo, siento que es maravilloso poder criar a mis niños en este entorno natural, con aire puro y sin ruidos ni tacos, y me siento agradecida de ser testigo de como van creciendo cada arbolito, cada planta que hemos puesto junto a mi marido, y ese amor y agradecimiento es lo que quise plasmar en este, mi primer paisaje, el paisaje de mi vida.

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