Bajo cero

Cuando uno es fotógrafo, se pasa la vida entera pensando en fotos, en todo momento y en todo lugar uno piensa que sería una buena toma, o si quizás me muevo mas a la izquierda y cambia la perspectiva, o si espero un par de horas que baje el sol, y así uno vive, además de lamentarse cuando ves algo interesante y no traes la cámara…

Hace un par de semanas hubo ola de frío en la región Metropolitana, y por esas cosas de la vida, no apagamos el surtidor de agua de la manguera la noche anterior justo el día que habían -4 grados como mínima. Cuando me dí cuenta de que el hielo se juntaba afuera con el nuevo horario estaba muy oscuro, así que esperé y esperé que amaneciera y salieran los primeros rayos de sol.

Estaba tan emocionada de sacar una buena foto, que apenas aclaró yo estaba afuera, buscando el mejor ángulo, según de cómo aparecieran los rayitos de sol. Así que ahí estaba yo, abrigada de pies a cabeza, esperando el amanecer y los primeros rayos de sol tras el cerro Lonquén que fue pasado las 9 de la mañana.

El resultado a mi parecer fue espectacular, y doy gracias a la naturaleza y al olvido que me regalaron este maravilloso espectáculo!

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