Fotografía Análoga, nostálgico aprendizaje.

No se puede negar que una cámara digital es lo más cómodo que hay, el fotógrafo puede hacer infinitas pruebas, disparar todas las veces que sea necesario, y aún así aunque no salga perfecta la foto, no importa, la podemos arreglar después con el photoshop. Esto es comodidad gracias a la modernidad.

Pero es increíble que pese a esta tecnología casi todos los fotógrafos al menos una vez en la vida tienen la necesidad de experimentar con la fotografía análoga. La nostalgia de esos acabados de una foto sacada con una cámara antigua, con rollo sensible a la luz, nos otorga una imagen que hoy solo nos acercamos a ella con muchos filtros y retoques, desde Instagram hasta el proceso mas complejo de Photoshop no logra el efecto “añejo” que nos regala una análoga antigua.

Además con la análoga tenemos solo 36 disparos disponibles, esto hace que pensemos bien que vamos a hacer, midamos tiempo de exposición y apertura de diafragma con mas cautela, ya que no podemos revisar tampoco como salió la foto. Hay que pensar, algo que con la tecnología hemos dejado de hacer ya que la cámara moderna lo hace todo por nosotros y si no pensamos nos avisa.

Es rico volver a pensar, medir cada paso, y no saber el resultado hasta que vamos a buscar el revelado al laboratorio, esa expectativa en torno a la toma, esa interrogante de cómo habrá resultado nuestra foto, también se pierde con la cámara digital. La inmediatez que nos regala lo digital es también comodidad, pero ese sentimiento de ansiedad que nos produce el rollo tiene una carga emotiva mas fuerte, entonces pienso que la foto análoga tiene mas valor para el fotógrafo ya que se “sufrió” por verla…

Y por último, la fotografía digital nos ha puesto flojos, uno guarda y guarda fotos en los discos duros de los computadores, pero ya no las imprimimos! Quizás un par de fotos para poner en la pared, pero la fotografía análoga tiene como requisito el papel, para poder ver cómo quedaron las fotos. Y ese acto de llevar a revelar, nos va regalando recuerdos, que finalmente se transforman en álbumes de fotos, como lo hacían nuestros padres y abuelos.

Les dejo unas fotos tomadas con mi Canon EOS 500, con un lente fijo de 50 mm. Están sin filtros ni retoques, tal como me las entregaron ayer.

Aunque no lo crean son sacadas en Septiembre del año 2014 y se ven como si fueran de otra época!

La fotografía análoga nos hace vivir la fotografía de forma mas pausada, meditada y calmada, la recomiendo 100% mientras yo espero los 4 días que faltan para ir por mi ultimo rollo, como habrán salido?

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